El pecho femenino es considerado como uno de los principales atributos de las mujeres. Tener unos senos hermosos ayuda a que una chica se sienta más segura de sí misma y atractiva para el sexo opuesto, por lo que se convierte en el impulso necesario hacia la buena autoestima y la seguridad personal.

No es casualidad el alto grado de satisfacción que siente las damas después de una operación de aumento de pechos. Por lo general, las pacientes que reciben esta intervención suelen comentar frases como “debí hacerme este tratamiento hace mucho tiempo” o “ahora me veo mucho más guapa y segura de mi cuerpo”.

Bajo este contexto, es posible decir que las razones que motivan a una mujer a realizarse esta cirugía dependen de cada una; no obstante, obedece a dos motivos fundamentales: razones reconstructivas o estéticas. La mamoplastia de aumento permite incrementar el contorno y el tamaño de los senos, por lo que se recomienda en mujeres con las siguientes características:

  • Insatisfacción en el volumen de sus pechos.
  • Flacidez causada por el embarazo.
  • Pérdida de volumen por una disminución de peso.
  • Senos de diferentes tamaños.
  • Reconstrucción mamaria tras un cáncer.
  • Necesidad de reconstruir mamas tuberosas (deformación del seno que se presenta en la etapa de la adolescencia).

Es importante que las interesadas en esta intervención quirúrgica estén en buenas condiciones físicas y psicológicas, para poder someterse a este procedimiento. Por supuesto, también deben ser conscientes de los verdaderos resultados que obtendrán después de salir del quirófano.

Como toda operación, no es recomendable tomar una decisión sin antes consultar al médico de confianza cualquier duda. Remodelar el pecho implica un cambio radical en la apariencia física, por ende, puede acarrear consecuencias psicológicas. Por lo tanto, no se debería realizar a personas con trastornos depresivos, de comportamiento o a menores de edad.

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